Trituradora de mineral, criba vibratoria, molino
El procesamiento de minerales con alto contenido de arcilla y lodos representa uno de los desafíos más complejos en la industria minera y de áridos. La arcilla provoca adherencia, obstrucciones en las tolvas y cámaras de trituración, y reduce drásticamente la eficiencia y capacidad de toda la planta. Ante este problema, surge una pregunta operativa fundamental: ¿Se justifica y es necesaria la inversión en una etapa de precribado antes de la trituración primaria? La respuesta es un sí categórico en la inmensa mayoría de los casos. Este artículo analiza por qué el precribado no es un paso opcional, sino una medida estratégica esencial para la rentabilidad del proceso.
La arcilla no es simplemente un componente más del mineral. Sus características (plasticidad, adhesividad, alta humedad) causan problemas críticos:
El precribado (o deslamado) consiste en separar físicamente la fracción fina y arcillosa del material grueso antes de que ingrese a la trituradora primaria. No se trata solo de “cribar”, sino de preparar la alimentación.
a) Criba Vibratoria con Lavado (Harnero de Lavado o “Scalper”):
Es la solución más común y efectiva. Se utiliza una criba robusta de barras o mallas gruesas, equipada con boquillas de agua a alta presión.
b) Tambor Lavador (Trommel o “Scrubber”):
Ideal para materiales muy arcillosos y aglomerados. Es un tambor giratorio inclinado donde el mineral se lava y frota por la acción de rotación y el flujo de agua.
c) Rejilla Estática Vibrante (“Grizzly” Mojado):
Una solución más simple para casos menos severos. Una rejilla de barras inclinada con duchas de agua que permite el paso de finos y retiene el grueso.
Aunque implica una inversión de capital (CAPEX) inicial en el equipo y sistemas de manejo de agua/lodos, esta inversión se recupera rápidamente mediante la reducción de los costos operativos (OPEX):
Preguntarse si el precribado es necesario para minerales con alta carga de arcilla es equivalente a preguntarse si es necesario filtrar el agua antes de inyectarla en una caldera de alta presión. La omisión de este paso conduce inevitablemente a fallos, ineficiencia y costos exorbitantes.
La implementación de una etapa de precribado y lavado robusta es, por lo tanto, una decisión técnica y económica obligatoria para cualquier proyecto que enfrente este tipo de mineralización. No es un equipo superfluo, sino el “seguro de vida” que protege la inversión mucho mayor realizada en las trituradoras y el circuito posterior.
La recomendación final es contundente: No solo es necesario, sino que es el factor que define la viabilidad operativa y financiera de la planta. Un análisis detallado de costo-beneficio siempre demostrará que el retorno de la inversión en precribado se mide en semanas o meses, a través de una producción estable, costos controlados y una operación libre de los continuos problemas asociados a la arcilla.
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